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MI INFANCIA NO SON RECUERDOS DE UN PATIO DE SEVILLA...PERO SI DE UNA TERRAZA DE BUENOS AIRES...
EL PRIMER ENCUENTRO CON LA FORMA, EL ESPACIO, EL OBJETO…
“Los primeros recuerdos, se remontan a unas vacaciones…. mi padre me había regalado una lata muy especial de tabaco de pipa, muy bonita, y yo la tenía y jugaba con ella. Cuando llegó el momento de empacar, se cargaron las maletas en el automóvil, nos despedimos de todos, y ya cuando emprendimos el regreso, veo que en el medio del jardín de la hostería en que estábamos parando, estaba mi lata azul de tabaco. Y me emocioné mucho, no porque quería tener la lata, sino porque quería que estuviera ahí y que alguien la mirara. Me llenaba de orgullo que fuera vista por la gente, que algo mío fuera visto por alguien que paseara por el jardín.”
MIS APRENDIZAJES…
“No recuerdo que dibujara de forma continuada, de pequeño iba a talleres. Era lo único que me divertía, mis padres me mandaban a estudiar inglés y otras cosas, y yo no lo soportaba…Con el dibujo y la pintura me divertía mucho...me había enganchado con las máscaras, en cerámica hice miles de mascaras.
Entré a un taller, con Dina, conocida de mi papá, íbamos todos los sábados. Ella era una gran ceramista…A veces no se me ocurría nada que crear, y me agarraban rabietas, y Dina me mandaba a dar vueltas por la manzana para que me tranquilizara. Ella tenía un hijo, que me parecía mayor, que trabajaba en cerámica, no sé si eran buenas sus obras, pero a mí me llamaba la atención. Porque eran redondas y perfectas y yo lo admiraba….”
“Me gustaban mucho las cosas para armar y desarmar. Barquitos, naves espaciales, juegos troquelados…con mi hermano de pequeños, instalamos un tallercito, armábamos linternas con cajitas, circuitos, y encendíamos lucecitas… “
“Alguna vez hice un regalo para el día de la madre, y se me había ocurrido hacer una lámpara con madera y cerámica. Cuando llegó el momento de armarla la llevamos a un electricista. En el negocio vi una lámpara que un chico había hecho. Al compararla me decepcioné de mi trabajo. ¡Era impresionante cómo le había quedado! En secreto el dueño me dijo: El tuyo es más valioso, porque él lo compro pero tú lo hiciste….”
EXPOSICIONES
“Recuerdo especialmente la que se hizo en la sala de la Aduana, no sé si fue la más importante, o quizás porque fuera únicamente de mi obra. Era sobre la serie Incaica. El comentario de mi amigo Alberto al ver los trabajos me dijo: ¿Por dónde andas Chudnovsky?”
LOS MAESTROS
“En cuarto curso, yo tendría nueve años, cuando la maestra de pintura y dibujo de la escuela invitó a Antonio Berni, que era un artista plástico argentino muy conocido. Nos visitó y habló con nosotros. Cuando entró, se presentó, puso un atril y mostró una obra de él que era un torero, era muy especial. Y me produjo una sensación muy profunda. El pintó una serie con material de desecho, que iba a buscar a los basureros….Hecho con restos, con latas, el torero también estaba hecho así.”
“Un amigo mío, cuando íbamos a su casa quinta, los fines de semana, su padre y su madre pintaban. El padre era linotipista y se dedicaba a pintar. Lo veía pintando, la imagen me atraía, se llamaba Elía. A través de él empecé a conocer nombres de pintores argentinos, por ejemplo a Forte. También a Soldi con quien posteriormente tomé clases. Además de su obra tengo un recuerdo de él como persona… Era fascinante su bonomía. También estuve un tiempo en el taller de Alonso. Me dirigí a él sobre todo porque quería aprender las técnicas de las acuarelas, estuve un tiempo corto con él… La acuarela es una técnica muy difícil, y yo no me dedico sólo a esta técnica, soy más caótico. Lo había visto en ilustraciones de algunos textos “La campaña del desierto” y Shalacos…. Lo recuerdo como un parco maestro, muy encerrado en su trabajo, con sensación de no querer ser interrumpido.”
“En Israel, en el Kibutz, había un pintor que se llama Shmuel Katz, y me reunía y hablaba con él. Era una relación coloquial. No sólo me enseñaba técnicas sino que me contaba acerca del mundo del arte.”
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